Diseño y rediseño web
Diseñamos y rediseñamos webs de alto rendimiento: cada sección pensada para mover a un cliente un paso más cerca de comprarte. No plantillas. No folletos digitales.
Ver diseño y rediseño web →Analizamos tu empresa de dentro hacia fuera: lo que le resta valor, señalado y priorizado. Después construimos lo que haga falta.
Entran visitas a tu web y no entran pedidos; cada presupuesto acaba discutiéndose por precio y hay trabajo que se cae entre dos personas sin que nadie lo vea. Nada de eso aparece en la cuenta de resultados con su nombre: aparece como un margen que no sube y clientes que no repiten.
Qué ocurre cuando tu cliente busca lo que tú vendes: si sales tú, si sale tu competencia, o si responde por ti un motor con IA que nunca te ha nombrado.
Recorremos tu web y tu tienda como las recorre alguien que viene a comprar. Dónde duda, dónde se cae y en qué punto exacto cierra la pestaña con el carrito lleno.
Miramos qué prometes, cómo lo cuentas y contra quién te está comparando el cliente cuando decide. Y si lo que dices se sostiene fuera de tu web.
Procesos, roles y flujos: cómo circula el trabajo de verdad, quién decide y qué se hace dos veces. Miramos si el atasco viene de la gente o de cómo está montado el flujo.
Cómo lo hacemos
De abajo arriba, sin dar nada por supuesto.
Qué recibes
El análisis completo, en papel y en digital.
No es una propuesta comercial disfrazada de informe. Es el mapa de tu empresa, y lo que hagas con él después lo decides tú.
Diseñamos y rediseñamos webs de alto rendimiento: cada sección pensada para mover a un cliente un paso más cerca de comprarte. No plantillas. No folletos digitales.
Ver diseño y rediseño web →Trabajamos para que aparezcas cuando tu cliente busca — en Google y en los motores con IA que ya responden por él.
Ver SEO →Sin una marca que se recuerde, cada venta arranca en una discusión de precio. Te construimos la identidad que te saca de esa conversación.
Ver branding →Construimos tiendas online de alto rendimiento. Cada clic empujado hacia la compra, cada fricción quitada del camino. Diseñadas para vender, no para exhibir.
Ver e-commerce →Lo que ganas
Lo que te va a exigir
Un diagnóstico estratégico es desmontar la empresa entera antes de proponer nada: procesos, roles, flujos y números, mirando cómo se trabaja de verdad y no cómo dice el organigrama que se trabaja. La diferencia con una consultoría al uso es qué recibes al final. Aquí no recibes una propuesta comercial disfrazada de informe: recibes el mapa de tu empresa, con cada freno señalado y ordenado por lo que te cuesta, y decides tú qué hacer con él.
Una auditoría comprueba si algo cumple con lo que debería: cuentas, procesos, sistemas. Un diagnóstico estratégico busca otra cosa: por qué la empresa no crece o no mejora, aunque todo esté formalmente en orden. Miramos cómo te encuentran tus clientes, cómo se comporta tu web y tu tienda, qué prometes como marca y cómo circula el trabajo por dentro. Lo que sale no es una lista de incumplimientos, es una lista de frenos.
El análisis completo, en papel y en digital, sin resumir ni maquillar. Cada freno localizado, dónde está y qué se está perdiendo por él. Y un orden de ataque: por dónde empezar y por qué ese punto primero, priorizado por impacto en tu cuenta de resultados y no por lo fácil que sea arreglarlo. Es tuyo y se queda contigo, contrates después lo que contrates.
No. El informe se entrega y tú decides. Si después quieres construir, lo hace el mismo equipo que te ha analizado: web, posicionamiento, marca, tienda online, software a medida o la estructura interna. Pero el análisis se sostiene solo, y esa es la idea: si solo te sirve para saber dónde estás, ya ha hecho su trabajo.
Se presupuesta después del NDA, porque depende del tamaño de la operación y de cuántas áreas entren. Como referencia de lo que publicamos, una auditoría boutique de cuatro a ocho días de trabajo se mueve entre 2.500 y 5.000 €, y una de dos a tres semanas para una empresa de 50 a 200 empleados, entre 8.000 y 15.000 €. Lo que se construya después se presupuesta aparte y por fases.
Tus números reales, tus márgenes y tus contratos. Horas de tus mandos contestando preguntas que preferirían no contestar. Y disposición a quitarle decisiones a gente que lleva años tomándolas. El NDA se firma antes de que nos enseñes nada, y es el primer paso, no un extra que haya que pedir.
Qué es un diagnóstico real y qué no, cuándo conviene una auditoría y qué hacer con un proyecto que se quedó parado.
El primer paso siempre es el mismo: un NDA firmado y un análisis de tu empresa por el equipo de Nexus. Cómo empezamos.